El Sistema Biométrico y el Mercado Corregido






Andy Hernández

Círculo de Estudios de Economía Crítica y Alternativa “Noel Rodríguez” (CEECA NR)
Frente Cultural de Izquierda (FCI)



“El dinero ayuda a mantener cierto equilibrio entre los grandes imbéciles y los grandes carajos” 
Gustavo Pereira


El mercado sus interacciones y su forma de actuar, fueron descritas por un escocés en los años 1776 (fecha con la cual coinciden muchos investigadores) conocido como Adam Smith en su libro “una investigación de la naturaleza y causa de las riqueza de las naciones”, en el hace alusión al comportamiento de lo que pronto será llamado el “homo economicus”, estableciendo una relación directa entre la búsqueda del beneficio individual y el bienestar colectivo guiado por fuerza indeterminadas nombradas por el autor como “la mano invisible”.

“Pero es sólo por su propio provecho que un hombre emplea su capital en apoyo de la industria; por tanto, siempre se esforzará en usarlo en la industria cuyo producto tienda a ser de mayor valor o en intercambiarlo por la mayor cantidad posible de dinero u otros bienes […] En esto está, como en otros muchos casos, guiado por una mano invisible para alcanzar un fin que no formaba parte de su intención. Y tampoco es lo peor para la sociedad que esto haya sido así. Al buscar su propio interés, el hombre a menudo favorece el de la sociedad mejor que cuando realmente desea hacerlo.”[1]
En el pasaje de Smith, se establece una relación entre el plano individual y el colectivo o societal, este es apoyado por muchos teóricos burgueses actuales, como el reciente  premio Nobel de Economía del 2014, Jean Tirole, un justificador del sistema que produce más pobres y saqueados de la historia de la humanidad, quien tratando de esconder las catástrofes de esta teoría, plantea que no hay que desconfiar de los mercados sino controlarlos, manejarlos, sabiendo que desde sus orígenes, está inmerso en la tiranía del que más tiene, y el objetivo de sus instituciones no es  motivar a la justicia social ni a la participación, mucho menos combatir la desigualdad; pues el sistema de precios, generado por el mercado según Thomas Piketty “no conoce límites ni moralidades. Indispensable como es, hay cosas que el mercado no puede hacer y para las que necesitamos instituciones específicas."[2]

  El mercado, sus corrientes alternas y sus manos no tan invisibles tienen su propio  mecanismo de racionamiento, que según sus propios voceros como Jim Yong Kim[3], logran que un aproximado de 1200 millones de personas continúen viviendo, actualmente en pobreza extrema, mientras que favorece a 660 individuos que controlan más del 40% de la riqueza mundial[4], este perverso mecanismo de racionamiento, es el  que  elogian los empresarios vinculados a Fedecámaras, Consecomercio, Venamchan, Fedeindustrias[5], quienes arropados bajo grandes fortunas amasadas, a través de años de saqueo de la renta petrolera, manejan grandes capitales y quieren continuar apropiándose de la riqueza de todos los venezolanos.

Con el fin de generar una institucionalidad nueva, que enfrente junto al pueblo esta guerra contra la población, se lanzó oficialmente, “un nuevo sistema con un conjunto de componentes para que fortalezcan a la familia que va a abastecerse en las redes de mercados gubernamentales[…]Es un sistema con una tarjeta bancaria electrónica para acabar con especuladores y bachaqueros" [6] [7], es decir,  el establecimiento de un sistema biométrico que empezará a funcionar el 30 de noviembre del 2014, para controlar la distribución de los productos.[8]

El sistema biométrico, se presenta como una forma de institucionalidad, que intenta  regular y redistribuir la riqueza, hablando en criollo , esta política va dirigida en dos niveles; el primero, el micro contrabando interno o “bachaqueo”, este busca diferenciar entre los que quieren comprar para revender; y los que compran para satisfacer la necesidad puntual de hacerse con el producto para su goce, disfrute o consumo consciente; y el segundo, que va dirigido a frenar el contrabando a gran escala, es decir, los grandes cargamentos de productos que los dirigen al exterior.

 El presidente Nicolás Maduro, en una alocución[9] definió el sistema biométrico o captahuellas, como  un instrumento para enfrentar el contrabando de extracción, que están afectando las políticas de distribución de la riqueza dirigidas a mejorar la condiciones de los sectores populares, y que tiene como objetivo principal redistribuirlos hacia los sectores menos privilegiados. Los opositores al gobierno y al sistema biométrico, plantean que el mismo es un sistema de racionamiento de productos y que atenta contra las libertades individuales.

            Los precios nunca están dados, el común del pueblo venezolano y la mayoría de las personas en el resto del mundo, que no tienen en su posesión medios de producción, por ejemplo  fábricas de cemento, textiles,  ni casas de bolsa, ni son banqueros, “seguramente tomarán como "dados" esos precios. Sin embargo saben que están dados en listas de precios confeccionadas por fabricantes, corredores o bancos. Con lo cual saben también que éstos pueden influenciar los precios de forma cualitativamente distinta a lo que pueden hacerlo ellas.”[10]

            Entre los sistemas que racionan el consumo, existen entonces dos formas de aplicarlo; la primera, que reviste o representa la forma anárquica en cómo se comporta la elaboración de productos bajo la forma de organización basada en el “provecho individual” que promueve el mercado, que alienta al consumo desmesurado y despilfarrador de recursos; contra, una segunda forma, que reviste la planificación, el consumo consciente y el tránsito a una sociedad basado en el provecho colectivo, la propiedad social de los recursos y medios de producción.

            En sus inicios el sistema captahuellas, será implementado en los supermercados, farmacias y los establecimientos que comercien con productos básicos; para concretar la política, es necesario definir la cantidad requerida de lectores biométricos necesarios y la estimación para un contingente en caso del crecimiento de nuevas tiendas. Resumiendo los elementos necesarios son:

a.       Definir y distribuir el total de captahuellas necesarias.

b.      Instalar y probar las captahuellas, con el debido apoyo técnico.

c.   Entrenar al personal que deberá hacer uso de los lectores biométricos y  obtener el conocimiento para resolver los inconvenientes que se presenten.  

d.      Evaluar los costos de adquisición del captahuella.


[1] Smith, A. (1955). Una Investigación de la naturaleza y causa de las riquezas de las naciones. Barcelona: Bosch.
[2] Piketty, T. (Marzo-Abril de 2014). Instituto de Altos Estudios Nacionales. (T. d. Sueños, Ed.) Recuperado el 4 de Octubre de 2014, de http://iaen.edu.ec/wp-content/uploads/2014/07/NLR_85.pdf
[3] Presidente del Grupo del Banco Mundial
[4] Phillips, P., & Soeiro, K. (8 de Noviembre de 2012). Bolpress. Recuperado el 4 de Octubre de 2014, de http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012101403
[5] Correo del Orinoco 04 de Diciembre del 2013. Disponible en Web Pág. 25http://www.sibci.gob.ve/wp-content/uploads/2013/12/CorreodelOrinoco04-12-2013.pdf
[7] bachaqueo: Práctica ilícita que involucra, a mujeres, hombres y adolescentes que comercializan con los productos que se vende en los supermercados a precios controlados como consecuencia de las políticas subsidiarias del estado venezolano.
[8] Es te fue un anunciado por el  presidente Nicolás Maduro en el primer trimestre del año 2014.
[9] ÚN. (9 de Marzo de 2014). Crearán "tarjeta de abastecimiento" para red de mercados del gobierno. Últimas Noticias.
[10] Rolando, A. (2006). Valor, mercado mundial y globalización. Buenos Aires: Kaicron.
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